Por los Caminos

SINOPHARM SÍ SIRVE

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Cada día, entre las 7 y 8 am, Fabiola Ortiz me llama o manda un mensaje a mi celular para ver cómo me encuentro. Participé como voluntario en el ensayo de la vacuna de Sinopharm y ella es mi monitoria. No conozco su rostro, pero siento que ya casi somos amigos. Inicié las pruebas en noviembre del año pasado. Luego de que se iniciaron los problemas ocasionados por quien dirigía entonces las pruebas, el Dr. Germán Málaga, y Martín Vizcarra, a.k.a. ‘El lagarto’, muchísimos de los 12 mil voluntarios abandonaron el programa. Otros lo hicieron también hartos de que no les cumplan algunos compromisos como abrir su código ciego; es decir, que les tiene que decir qué tipo de vacuna recibieron o si solo fueron inoculados con placebo (agua con sal, azúcar, suero, etc., cualquier mezcla inocua).

No juzgo en lo más mínimo a quienes decidieron dejar el control de las pruebas. Están en todo su derecho, pues han sido engañados por una universidad de prestigio como es la Cayetano Heredia. Sin embargo, yo me comprometí a ser examinado, a reportar en mi propio cuerpo cada síntoma durante todo un año y así lo haré. Fue mi pequeño aporte a la ciencia. A veces siento que Fabiola y yo somos como los violinistas del Titanic: aunque el barco se vaya a pique, seguimos allí tocando, hasta el final.

Pues bien, pese a los problemas alrededor de estas pruebas, como dijo Maradona en su despedida, “la pelota no se mancha”. La ciencia puede ser utilizada políticamente con fines diversos, pero el hecho científico sigue siendo el mismo. Los diversos estudios, como los del  Centro Nacional de Epidemiología, Prevención y Control de Enfermedades, realizados con los voluntarios peruanos y médicos que han usado la vacuna china, demuestran que tiene una efectividad de entre 90 y 95%. Es un hecho duro, concreto.

No obstante el hecho comprobable, científico y verificable, y aprovechando la sombra que la mitomanía de Vizcarra y Málaga tendieron sobre esta vacuna, diversas personas han buscado crear caos. Está bien ser oposición, y es saludable que exista un sector de control a los gobiernos de turno; pero lo he hecho por el canal Willax, el fujimorista Ernesto Bustamante, entre otros, no es ser oposición, es hacer un boicot a costa de la vida de los peruanos. Basta recordar que el Sr. Butters, de ese canal, decía el año pasado que no había ninguna pandemia grave. “Tapan bocas por coronavirus, yo sé que eso es espectacular por vender. El coronavirus no es hoy un gran problema en el Perú y muy probable no lo sea mañana”, aseguraba Butters. Por su parte, Bustamante, además de decir que echándose saliva a las manos se combatía el virus, ha mentido en todos los idiomas respecto a la eficacia de Sinopharm.

Cada quien es libre de vacunarse o no, pero recuerdan la letra de una canción que me gusta Luis Enrique Ascoy: “… por delante van las consigas y atrás los seres humanos”. Esa ha sido la consigna del fujiaprismo y Willax, desestabilizar al gobierno; sin importar en costo humano. La Historia de la humanidad ha visto miles de veces esta canalla estrategia.

Por: Eduardo Abusada Franco

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