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El gran hallazgo arqueológico: sacrificios de niños en la Cultura Chimú

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Por: Alejandro de la Fuente

Pampa La Cruz, ubicado en Huanchaco (La Libertad) ha sido el escenario de uno de los hallazgos arqueológicos más tenebrosos de los últimos tiempos (por lo menos desde nuestra cosmovisión occidental). Aquí, al promediar la quincena de enero se ha descubierto rastros del sacrificio de 132 niños, con lo cual hasta la fecha suman 269, el número más abultado del que se tiene registro en el mundo.

De acuerdo con las primeras indagaciones, y a juzgar por los ornamentos hallados, los sacrificios habrían involucrado infantes pertenecientes a la más alta élite de la cultura Chimú.

¿Qué buscaban los altos jerarcas con estas ofrendas? Exponemos algunas ideas que pueden dar luces a esta investigación comandada por la National Geographic.

Gabriel Prieto es el director del Programa Arqueológico Huanchaco, y afirma que hasta la fecha se han detectado 10 niños de la élite chimú, que fueron elegidos para ser sacrificados junto a los demás menores. No se descarta que las investigaciones puedan esclarecer la procedencia social de los otros infantes.

Respecto a las causas de este sacrificio masivo, la hipótesis de Prieto sugiere que tendría relación con El Niño costero, fenómeno climático muy presente en el norte del Perú, desde que se tiene registro.

El arqueólogo sustenta esta afirmación en el grosor del barro bajo el que fueron encontrados estos entierros: los sacrificios fueron realizados para aplacar la “furia de los dioses”.

Aunque es temprano para sacar conclusiones, la línea de investigación que se sigue por ahora es esa. La civilización Chimú creyó en su momento que el sacrificio masivo infantil y de animales era el alto precio que debía pagar para no seguir sufriendo los estragos de la naturaleza que amenazaba la estabilidad del régimen y la sobrevivencia de la población.

TEXTILES CHIMÚ

Un factor sorprendente de este hallazgo también han sido algunos textiles que merecen especial atención. Algunos ejemplares de textiles Chimú están en manos de colecciones privadas; sin embargo, este es el descubrimiento más importante en un contexto de trabajo de campo arqueológico.

“Esto es algo novedoso para los arqueólogos, y creo que para toda la comunidad, porque es la primera vez que encontramos divinidades de la civilización Chimú representados en los textiles que han sido encontrados”, dijo Prieto, quien es también catedrático de la Universidad Nacional de Trujillo.

Cabe resaltar que los telares están decorados con plumas de aves exóticas y con motivos de dioses.

Uno de los que más llama la atención habría pertenecido a una adolescente de unos 17 años de la élite Chimú. De acuerdo a los análisis de las osamentas, el motivo del fallecimiento de esta adolescente fue un dislocamiento de cuello. Tal hecho forma parte del ritual de ofrenda a los dioses, en las que también fueron inmolados los otros menores hallados.

Otro textil con similares características, y que también fue usado por una menor, fue descubierto en la parte más elevada de la zona de intervención arqueológica. Para Prieto, esto significaría que la adolescente que vestía dicha prenda habría pertenecido a la élite gobernante y habría sido la persona de mayor importancia en el ritual masivo. “Alrededor de esta menor giraban todas las ofrendas de los otros niños sacrificados”, remarcó.

OBJETOS VALIOSOS HALLADOS

Además de restos óseos y textiles, se encontraron diversos objetos considerados sagrados y muy valiosos por las culturas prehispánicas, como el Spondylus: un tipo de molusco que habita en el mar tropical de Ecuador.

“Hemos encontrado varios paquetes de Spondylus que provienen de Ecuador y que era un bien muy preciado por la civilización Chimú. La calidad de su conservación es bastante buena”, incide Gabriel Prieto.

Es de destacar la aparición de semillas de Ishpingo, un tipo de árbol amazónico peruano, que está presente en uno de los tocados que llevaban puestos algunos niños al momento de su sacrificio y que, a pesar de haber transcurrido 550 años, conservan su belleza.

Dicho tocado lleva también plumas de guacamayo, un ave que vive de forma silvestre en la Amazonía, y está elaborado con un telar de algodón nativo que al extenderse tiene una longitud de dos metros. Éste ha sido colocado en tres paños.

MUSEO DE SITIO

Este descubrimiento ha permitido colocar sobre el tapete una importante interrogante: ¿se necesita un museo de sitio para exponer lo hallado este mes de enero? Prieto considera fundamental la habilitación de este espacio, pues además serviría como centro de investigación. “Esto recién empieza”, afirma.

Actualmente se cuenta con un terreno de 2.800 metros cuadrados, ubicado al ingreso del distrito de Huanchaco, el cual fue donado por la municipalidad distrital. Por allí va el derrotero a seguir: “Estos materiales merecen un espacio adecuado para que la población los pueda ver y apreciar, así como para continuar las investigaciones”.

EL APOYO DE NAT GEO

Las indagaciones tienen pendiente de absolver preguntas referidas a si las víctimas de este rito prehispánico fueron forzadas a morir o si hubo algún tipo de condicionamiento que relajó su voluntad, como consumir alguna sustancia contenida en chicha o alguna otra bebida. Lo cierto es que se encontró en la zona huellas de pisadas que evidenciarían un traslado en procesión rumbo al punto de sacrificio.

Las investigaciones cuentan con el apoyo National Geographic, así como cofinanciamiento del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec).

NOTA: Tomado del semanario Bienvenido Chiclayo

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