Por los Caminos

VALE UN PERÚ

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Todos hemos escuchado la frase o expresión “Vale un Perú”. Refiere, como sabemos, a algo de inmenso valor o riqueza. La usamos sin más, sin reparar en su origen o desde cuándo está inmersa en nuestra habla. De hecho, la Real Academia también reconoce esa expresión, pero informa que inicialmente es “vale un Perú / vale un Potosí”. Se debe pues al inmenso caudal de plata que llegaba a España desde las minas de Potosí, hoy en Bolivia; pero para el tiempo en que se acuñó la frase, se trataba del virreinato del Perú.

Este ciclo, por mi maestría de Historia, estoy revisando la Primera Parte de los Comentarios Reales de los Incas, de Garcilaso de la Vega. La primera impresión, que se materializó en Portugal, es de 1609. Pero de acuerdo a lo que nos explica quizás su principal biógrafo, don Aurelio Miró Quesada Sosa, el Inca Garcilaso termina de escribir este texto a finales de 1603. Revisando pues la primera edición encontré una cita de nuestro egregio cronista mencionando ya la frase de marras, en la página 19 del Libro Primero: “El Padre Valera, en la denominación del nombre Perú, dice en su galano latín lo que se sigue, que yo como indio traduje en mi tosco romance: «El Reino del Perú, ilustre y famoso y muy grande, donde hay mucha cantidad de oro y plata y otros metales ricos, de cuya abundancia nació el refrán que, para decir que un hombre es rico, dicen; posee el Perú»”.

En esa parte, Garcilaso elabora las teorías sobre el origen del nombre del Perú, pero ese es otro tema. Lo que quiero destacar es que ya para finales del s. XVI, decir “vale un Perú” es una expresión conocida y sinónimo de riqueza. Pero aún podemos ir más atrás, pues Garcilaso recoge la cita del Padre Blas Valera, sacerdote jesuita. Nuestro inca escritor tuvo acceso a sus cartas y anotaciones, que llegaron a Cádiz. Allí, tras un saqueo de los ingleses, los textos y libros de historia sobre el Perú de este religioso acabaron hechos retazos. Lo que quedó fue alcanzado a Garcilaso, y se le conoció como “los papeles rotos de Blas Valera”. En tal sentido, Valera, obviamente, escribe décadas antes a Garcilaso. Por lo tanto, debió la frase ser popular ya en 1568, que es cuando Valera ingresa a la Compañía de Jesús.

Estamos hablando de unos 20 años aproximadamente desde que llega el primer Virrey al Perú en 1544. Revisando unos datos para esta columna, encontré incluso un artículo del muy conocido medio de prensa británico, la BBC, que da cuenta de la popularidad de la frase en Europa. Se menciona su uso en la literatura, aunque usado más como “Vale un Potosí”. Entre los ejemplos, se cita al mismísimo Miguel de Cervantes, autor de El Quijote’, usarla en una comedia de 1615. En suma, podríamos decir que es una frase con al menos cuatro siglos y medio de uso en el español, y aún en vigencia.

Por: Eduardo Abusada Franco

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