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“Nunca, en toda la pandemia, hemos tenido camas libres (en UCI)”

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El doctor Jorge Vento es parte de lo que llamamos la primera línea: el personal de salud que atiende directamente casos Covid-19. Es más, es la primera línea de la primera línea, pues trabaja en la unidad de cuidados intensivos como médico intensivista del Hospital de Emergencias Villa El Salvador. Ha estado en esta zona de combate desde que empezó la pandemia. Todos los días se ve cara a cara con el terrible virus, a toda hora convive con la muerte y la desesperación. Pero también con la esperanza. Han logrado recuperar a muchos. Una esperanza que alimentan su esposa y dos hijos menores. Admiran su dedicación y vocación. Jorge ha llevado su trabajo más allá del deber.  

Entrevista por Eduardo Abusada Franco

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Jorge, trabajas en la unidad de cuidados intensivos. ¿Cuándo notaron que empezaron a subir las atenciones por Covid-19 en UCI?

Luego de tener una disminución de los casos hacia octubre y noviembre, empezamos a notarlo alrededor de la quincena de diciembre puesto que las interconsultas (solicitudes de otras especialidades a nuestra especialidad) comenzaron a llegar más seguido, de 7 a 10 por día, subieron a 15, luego 20…y así, de manera exponencial.

¿Cuántos casos en promedio de Covid-19 entraban al día en navidades y cuántos ahora?

Nuestra capacidad es de 46 camas y todos los días están llenas. Cama que se desocupaba, ya sea por dar de alta a un paciente recuperado, o por fallecimiento de otro, es ocupada en las horas siguientes. Resalto que nosotros nunca, en toda la pandemia, hemos tenido camas libres. Me explico: durante el pico de la primera ola recibíamos hasta 30 interconsultas diarias para una sola cama, y solo queda una libre; eso quiere decir que  9 pacientes no accedían a su derecho de recibir atención en UCI. En el momento más bajo, esto es entre octubre y noviembre, teníamos en promedio 6 a10 solicitudes de una cama en UCI, por lo que al tener una cama libre (por los motivos que te expliqué líneas arriba), quedaban 5 a 9 pacientes sin acceder a ellas. O sea, nunca cubrimos a todos los pacientes que lo necesitaban. Hoy esta realidad nos muestra a 40 solicitudes diarias en promedio para una cama.

¿Crees que el incremento se deba a las marchas de noviembre o a las reuniones de fin de año, navidades y verano?

En realidad, cualquier actividad donde haya aglomeración de personas es un factor de riesgo de transmisión. Sin embargo, no considero que las marchas de noviembre hayan tenido el impacto suficiente para responsabilizarlas de la segunda ola. En contraste, las reuniones por fiestas sí se ven como las responsables, puesto que estas se realizaban en ambientes cerrados (centros comerciales, restaurantes sin respeto de aforo, viviendas: todos lugares sin ventilación adecuada ), con interacción con personas con las que no se compartía vivienda (compañeros de trabajo para intercambio de regalos, visitas entre familiares), todos ellos con prácticas de riesgo como no usar mascarillas permanentemente (para brindar y consumir alimentos durante sus reuniones), practicar los abrazos por Navidad o Año Nuevo.

Los pacientes que llegan ahora, ¿experimentan algún otro síntoma especial respecto a la primera ola?

No tanto. Predomina la desaturación [de oxígeno] con la sensación de falta de aire, motivo principal por los que acuden al hospital. En los días previos a esos síntomas los pacientes refieren dolor de garganta, tos, fiebre por varios días y síntomas digestivos (diarrea en algunos casos), así como la pérdida de la olfacción y del sentido del gusto.

¿Ya hay muchos infectados con las nuevas variantes del virus (británica, brasileña)? En esos casos, ¿los tratamientos son los mismos?

No tengo información precisa si es que hay más casos de esas variantes de las reportadas hace un par de semanas por el ministerio de Salud. Sabemos únicamente del reporte de la variante británica en una paciente, nada más. El MINSA no nos reporta directamente esa información. Aunque no descartamos que esas variantes ya estén entre nosotros. El tratamiento es el mismo puesto que estas variantes no producen cambios en la presentación de la enfermedad. Sí sabemos que es más contagiosa, pero no más mortal que la original de Wuhan.

¿Hay alguna evidencia médica de que las nuevas variantes sean más mortales?

Evidencia estricta cómo tal, no la hay. Lo que se establece es que al ser éstas variantes más contagiosas, propician que un mayor número de personas se infecte, y que estas personas necesiten acceder a los servicios hospitalarios entrando en ese grupo los vulnerables, quienes podrían hacer las formas severas de la Covid y eventualmente necesitar cuidados UCI con un pronóstico de mortalidad mayor.

El doctor Jorge Vento lleva trabajando hasta 4 turnos de 24 horas cada semana, al igual que sus compañeros. Falta personal, pues muchos médicos ya han fallecido.

¿Ha variado el rango de edad o sigue llegando más gente de edad avanzada?

El rango de edad sí ha variado considerablemente. Hoy un poco más de la mitad de nuestros pacientes conectados a ventilación mecánica en la UCI es menor de 50 años, tan jóvenes como de 27 años (a comparación de la primera ola, en que predominaban los mayores de 60 años). Si bien es cierto con algunas comorbilidades como hipertensión, diabetes, sobrepeso u obesidad.  También están aquellos que no presentan alguna comorbilidad.

¿Se está dando la terrible situación de que tengan qué escoger a qué pacientes, con más opciones de sobrevivir, le dan cama UCI?

Sí, lamentablemente sí estamos en esa terrible situación. Para ello nos valemos de múltiples criterios —no es la edad como algunos piensan— médicos, fisiológicos (muy técnicos).

¿Por qué crees que no se ha podido generar más especio en UCI si ya sabíamos cómo se comportó el virus en la primera ola? ¿Falta mucho personal médico? ¿Cuántos pacientes UCI atiende cada médico intensivista?

Hay que reconocer que el Gobierno ha hecho un gran esfuerzo para dotar de infraestructura y equipamiento para la atención de pacientes Covid en todas las regiones; sin embargo, no ha sido suficiente. Falta el recurso humano especializado, sin el cual las UCI no pueden funcionar en su forma más básica. Somos alrededor de 700 médicos intensivistas, lo que es insuficiente para las necesidades de atención que hoy requieren las diversas UCIs de nuestro país (la mayoría está concentradas en Lima), sin contar los otros participantes del equipo como las enfermeras intensivistas, técnicos de enfermería y terapistas cardiorrespiratorios. Según norma técnica del MINSA, cada médico intensivista debe atender un máximo de 6 pacientes para garantizar una adecuada atención; no obstante, hay casos en que vemos 7, 8 o 9 pacientes en un turno (esto se da con frecuencia porque tenemos colegas que han caído enfermos de Covid). Debemos duplicar nuestros esfuerzos para garantizar una debida atención a los pacientes críticos a nuestro cargo. 

Los pacientes te han dado algún testimonio de que hayan estado tomando ivermectina. ¿Crees que sirva?

Varios de nuestros pacientes en ventilación mecánica vienen con el antecedente de haber consumido ivermectina, lo que obviamente no les ha dado resultado. Considero que no es útil, puesto que hasta el momento no se ha logrado vincular directamente su uso con un mejor pronóstico de la enfermedad. 

¿Cuántas horas y turnos por semana estás haciendo tú y tus compañeros?

Por la coyuntura, nosotros hacemos turnos de 24 horas 3 a 4 veces por semana.

¿No temes enfermarte, o temes por tu familia… qué dicen ellos?

Claro que temo enfermarme y que mi familia enferme conmigo. Ellos están conscientes de mi labor, se sienten orgullosos de mí, aunque yo solo hago mi trabajo. Me piden que me cuide mucho. Como todos, tenemos nuestros protocolos bien definidos en casa para evitar exponernos al virus. Yo no llevo nada del hospital a casa, ni un lapicero. Tenemos una “zona covid” en casa para nuestra vestimenta y artículos personales.

¿Estás viendo muchos casos de reinfecciones?

Esa información no llega usualmente a nuestra UCI, salvo que esté consignada en la historia clínica. Hasta el momento no he visto algún caso.

Finalmente, ¿cómo y cuándo crees que acabará esto?, ¿serán las vacunas la solución?

Es difícil establecer cuándo terminará todo esto. Lo que sí va a ayudar a controlarla es la vacunación de gran parte de la población (85%) para lograr una inmunidad que nos permita controlar eficazmente la epidemia. También esperamos que con los años siguientes, hayan nuevas versiones de las vacunas con un mejor perfil de eficacia y seguridad que permitan tener el control total sobre la transmisión del SARS-CoV-2. Otro aspecto a tomar en cuenta en el control de la Covid 19 son los tratamientos para enfermos activos, los que aún están en fases experimentales y con resultados disímiles entre sí.

Nota: Jorge Vento es Médico Intensivista. Tiene estudios concluidos de maestría en Bioética por la Universidad Católica Sedes Sapientiae.

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