Por los Caminos

Israel asesina mujeres y periodistas

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El pasado 11 de mayo el Ejército de Israel asesinó a la periodista palestina Shireen Abu Akleh. De un certero tiro en la cabeza silenció a una de las voces de prensa con más respeto y credibilidad del mundo árabe. Por la crudeza y la importancia de Abu Akleh, el caso ha roto el silencio de los medios occidentales que suelen mirar desde lejos los crímenes de Israel. Sin embargo, este tipo de crímenes no son nuevos por parte de Israel: es una práctica habitual en las fuerzas de Israel asesinar a mujeres que luchan por causas justas.

En 2003 Rachel Corrie se paró frente a un bulldozer israelí. Nacida en los Estados Unidos, desde niña desarrolló sensibilidad ante las injusticias del mundo. He visto videos de ella, exponiendo con menos de 10 años, sobre la situación de hambre de los niños de las naciones pobres del mundo. Decidió dedicar su vida a la búsqueda de un mundo mejor. Se hizo activista y se vinculó como voluntaria al Movimiento de Solidaridad Internacional, que apoyaba la justicia de Palestina.

Un terrible 16 de marzo de 2003, con la energía de sus 23 años, Rachel intentó detener la demolición de la vivienda de una familia palestina en la Franja de Gaza, en Palestina. La muchacha, de frágil figura, pero de voluntad inquebrantable, se paró frente a un bulldozer D9 Caterpillar de casi 50 toneladas. Llevaba el chaleco fosforescente de activista. El conductor de la máquina tenía que verla, era imposible no verla. El pesado bulldozer avanzó sobre la vivienda, con la pala abajo, removiendo la tierra. Al estar la pala baja, tenía que ver a Rachel. Ella siguió parada. Es más, se subió sobre la tierra removida para que el conductor se detenga. Estaba decidida. El bulldozer siguió avanzando. Ella siguió de pie, gritando, pataleando, resistiendo… luchando. La máquina avanzó sobre la tierra y sobre ella. Los testigos allí presentes gritaban con sus megáfonos que la estaban matando. La máquina siguió sobre su cuerpo. Luego de pasarle por encima, dio marcha atrás. De nuevo con la pala abajo para pasarla sobre el quebrantado cuerpo de la muchacha.

A pesar de la masacre, de la lucha brutalmente desigual entre una muchacha desarmada y una máquina de hierro y acero de 50 toneladas, un tenue brillito de vida aún se asomaba en los ojos de la agonizante Rachel. Sus colegas fueron corriendo hacia ella para auxiliarla. Aún le quedaba una minúscula fuerza para hablar. “Creo que me quebré la espalda”. Fue todo y lo último que dijo. Al hospital llegó un cuerpo sin vida y triturado.

Rachel Corrie tenía aquel día apenas 23 años. Con su sacrificio se convirtió en ícono de la resistencia civil palestina. Hoy día tendría mi misma edad, la de 42 años. A veces pienso en ella, que nacimos con un par de meses de diferencia en 1979. Pienso en todo lo que aún pudo dar en su cruzada por un mundo más justo. Una vida asesinada de cruel manera por Israel. Lo de Rachel y ahora de la periodista Shireen no son daños colaterales, son prácticas de asesinato recurrentes en las políticas de Israel.

Rachel Corrie tenía apenas 23 años cuando fue asesinada por Israel

Por: Eduardo Amador Abusada Franco

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