Opinión

“En la prensa hay cientos de maneras de manipular las noticias”

0

Porque la prensa internacional está manipulada. Y las razones de dicha manipulación son diversas. Hay, por ejemplo, razones ideológicas: entre las actividades humanas, los medios de comunicación son los más manipulados porque son instrumentos para determinar la opinión pública, algo que puede ocurrir de maneras diversas, dependiendo de quién los gestione. Hay diversas técnicas de manipulación. En los periódicos, se puede llevar a cabo una manipulación según lo que se escoja colocar en las primeras páginas, según el título y el espacio que dedicamos a un acontecimiento. En la prensa hay cientos de maneras de manipular las noticias. Y otros cientos existen en la radio y en la televisión. Y sin decir mentiras. El problema de la radio y de la televisión es que no es necesario mentir: podemos limitarnos a no decir la verdad. El sistema es muy sencillo: omitir el tema. La mayor parte de los espectadores de la televisión reciben de forma muy pasiva lo que ésta les ofrece. Los patronos de los grandes grupos televisivos deciden por ellos qué deben pensar. Determinan la lista de las cosas en que pensar y qué pensar sobre ellas. No podemos pretender que el telespectador medio pueda llevar a cabo estudios independientes sobre la situación del mundo, sería imposible incluso para los especialistas. El ciudadano medio, que trabaja, vuelve a casa cansado y quiere tan sólo estar un rato con su familia, recibe únicamente lo que le llega en esos cinco minutos de telediario. Los temas principales que dan vida a las “noticias del día” deciden qué pensamos del mundo y cómo lo pensamos.

Se trata de un arma fundamental en la construcción de la opinión pública. Si no hablamos de un acontecimiento, éste, simplemente, no existe. Para muchos, de hecho, las “noticias del día” son la única vía para conocer algo del mundo. Fui testigo, en persona, de esta situación en Moscú en 1991, cuando hubo el intento de derrocar el primero gobierno de Yeltsin y de restaurar el comunismo. El hecho principal, el que lo decidió todo, sucedió en Leningrado, hoy San Petersburgo. Sin embargo, todos los equipos de la televisión estaban en Moscú.

El problema de las televisiones y, en general, de todos los medios de comunicación, es que son tan grandes, influyentes e importantes que han empezado a construir un mundo propio. Un mundo que tiene poco que ver con la realidad. Pero, por otro lado, estos medios no están interesados en reflejar la realidad del mundo, sino en competir entre ellos. Una cadena televisiva, o un periódico, no puede permitirse carecer de la noticia que posee su rival directo. Así, todos ellos acaban observando no la vida real, sino a la competencia.

Hoy en día, los medios de comunicación se mueven en manadas, como rebaños de ovejas; no pueden desplazarse de forma aislada. Por eso, sobre todo lo que se nos cuenta leemos y escuchamos las mismas informaciones, las mismas noticias. Tomad la Guerra del Golfo: doscientos equipos de televisión se concentran en la misma zona. En ese mismo momento, muchísimas otras cosas importantes, hasta cruciales, ocurren en otras partes del mundo. No importa, nadie hablará de ellas: todos están en el Golfo. Porque el objetivo de todos los grandes grupos de comunicación no es el de ofrecer una imagen del mundo, sino el de no ser desbancados por otros grupos. Si luego, inmediatamente después, hay otro gran acontecimiento, todos se mueven en esa dirección, y todos se quedarán allí sin tener tiempo de cubrir otros lugares. Éste es el modo en que el hombre medio se hace una idea de la situación mundial.

Naturalmente, hay revistas, boletines y sobre todo libros que ofrecen una imagen más equilibrada y completa, pero son para minorías, para grupos pequeños de especialistas. Para el gran público, la información es sólo el resultado de la competencia, de la lucha entre los grandes medios de comunicación. Y eso es otra historia.

El otro tipo de manipulación es la consciente. Hoy en día, los medios están dispuestos a hablar de un acontecimiento sólo cuando están en condiciones de explicar las causas del mismo y de proporcionar todas las respuestas necesarias. Por ejemplo, la crisis de Kosovo hace ocho años que dura, pero no se habla de ella hasta que no se toma la decisión de empezar a resolver el problema. La noticia no existe si no se tiene preparada la respuesta sobre las causas.

NOTA: Disertaciones de Ryszard Kapuściński sobre el periodismo en el libro Los cínicos no sirven para este oficio. Sus declaraciones corresponden al año 1999.

“El Terror del Islam”

Previous article

La anexión de Cisjordania, una tormenta perfecta

Next article

You may also like

Comments

Leave a reply

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

More in Opinión