Memoria

El vudú haitiano: desentrañando el mito diabólico de esta práctica

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Bizango secret society fighter with two horns on display at the Field Museum's latest exhibit "Vodou; Sacred Powers of Haiti" in Chicago, Tuesday, Oct. 21, 2014. (Antonio Perez/Chicago Tribune)

¿Quién que escucha la palabra vudú no lo asocia a sesiones algo oscuras y macabras? Probablemente la mayoría. Sin embargo, debemos tener en cuenta que esta es una construcción heredada desde la visión que ofrece el cine y, por ende, la cimentación de un sentido común. Nada más inexacto. En Haití el vudú es mucho más que muñecos atosigados por agujas. Es un sistema de creencias que en el pasado acompañó a la lucha por la libertad de una nación de esclavos. En la actualidad, ayuda a la población a unirse contra la adversidad, a sobrellevar terremotos, pobreza, desesperanza.

El origen de este culto surge en épocas de esclavitud, pero también de insurrección. Comenzó a tener presencia en aquella región del Caribe durante el siglo XVIII, como una respuesta emancipadora al colonialismo francés. De hecho, en algunas de esas típicas reuniones religiosas, los nativos acordaron cómo rebelarse ante la opresión europea, siendo la primera nación de población negra que logró su independencia, en 1803.

El vudú tiene muchos aspectos en común con el cristianismo. Los iniciados en el vudú deben ser, de hecho, católicos romanos. Es importante saber que, el Dios cristiano se entiende como el creador del mundo, y el creador de los espíritus que ayudan a gobernar la humanidad y la naturaleza.

Pero el vudú se aparta del cristianismo en cómo entiende el cosmos. En el vudú no existen el cielo ni el infierno.

Nosotros, los humanos, somos simplemente espíritus que habitamos en un cuerpo físico el mundo visible. Otras fuerzas espirituales pueblan el mundo que no vemos. Los ancestros también son parte del mundo de los espíritus y pueden guiar a sus niños a través de los sueños y de señales. Todos esos espíritus viven en una tierra mítica llamada Ginen (o Ginea), una África cósmica.

Históricamente, el vudú ha sido una religión emancipadora a la que recurrían los esclavos cuando eran maltratados brutalmente.

Acá nos encontramos con el poder. Era eso. Los franceses dueños de esclavos consideraban al vudú como una amenaza y por eso también ha sido groseramente distorsionado por colonialistas blancos y políticos haitianos, así como por líderes espirituales.

Hasta la actualidad, los creyentes brindan ofrendas para que los espíritus se introduzcan en sus cuerpos. El rito, también se usa para homenajear a los antepasados que se levantaron en armas por su libertad.

La Iglesia Católica tuvo un rol “muy negativo” en la persecución religiosa: “El concordato [acuerdo entre el Vaticano y un Estado] de 1860, decía claramente que el vudú era satanás y había que perseguirlo”, repasa.

Aquel estigma fue acompañado años después por producciones cinematográficas de Hollywood, popularizando los muñecos atravesados con agujas y relacionándolos con ‘zombies’. Incluso, la clase dominante de Haití rechazaba el vudú, y la brecha social se agrandaba. “Los protestantes evangelistas dijeron que el vudú trajo el cólera. Cuando fue el terremoto, también”, relata.

— sigue a Plaza Tomada.

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