Opinión

El Joker

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Por: Raúl Bouroncle

Era ya de madrugada cuando mi padre llego a casa. Perplejo, aun en mi niñez, lo descubrí en su escritorio, murmurando sonriente con algunas copas demás, cosas que ya no recuerdo. Pero era inocultable su alegría, seguramente por el grueso fajo de dólares que contaba entre sus manos, que había ganado en la noche anterior en algún casino que nunca llegué a conocer.

Mi padre era un hombre sabio, pero aun en su sabiduría no era inmune a la seducción de esa mujer tan buscada, tan deseada, esa que muchas veces sonriente te puede llevar de la mano a las puertas del infierno: la suerte. La búsqueda de aquella es un arte tan antiguo como la Historia y aun hoy en día podemos ver las reminiscencias de esos vanos intentos en las cartas de la baraja.

¿Qué papel jugamos en el teatro de la vida? Las cartas podrán decirnos que a veces somos el Tonto, otras veces el Loco, o quizás un Rey, ya que el arcano se viste siempre de una figura, de un personaje inconfundible en su esencia que nos señala el camino hacia la fortuna, donde nuestros anhelos hacen reflejo en la realidad que deseamos obtener. Incluso los naipes comunes son a veces significantes, el as de corazones será por supuesto el afortunado en el amor; el rey de espadas aquel que triunfa en las lides non sanctas; y también muchos buscaran al rey de diamantes para asegurar la buenaventura material; pero en realidad, ¿cuál es la carta más valiosa?

Es ahí donde aparece este personaje muchas veces ambiguo, un bufón, un alegre individuo: el Joker. ¿En que radica su valía? En que se burla de la suerte, puede tornarse en cualquier carta, ya que nadie mejor que él sabe que la suerte solo existe para quien la busca, para quien por lo tanto le es esquiva.

Ya Bruce Lee nos había advertido de las ventajas de ser como el agua, el paradigma de la adaptación, de la plasticidad, de ser en buena cuenta, un Joker. Pero cuidado, el payaso que llora nos alerta sobre la trampa, piense dos veces, el joker no es el joker, es todos y ninguno a la vez. ¿Cómo resolver el acertijo? Quizás no lo sepamos, pero no se tome usted tan en serio, aprenda a reírse de sí mismo, quizás usted no sea quien cree que es, será por eso que es el acertijo el mismo joker, un gran signo de interrogación, así que simplemente no trate de responderle a la pregunta inquietante: ¿Qué me deparara la suerte?

La limpieza étnica a través de la lengua: reflexiones sociolingüísticas.

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