Cultura

Capitanes de la arena

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Cuando me pregunto cuáles son los libros que más me impactaron, mis libros favoritos; aquellos que sin ninguna duda aparecen inmediatamente en mi mente, sin filtros de por medio, desde el corazón, en un orden u otro; salta inmediatamente en mi memoria “Capitanes de la arena”, del recordado y siempre comprometido escritor brasileño Jorge Amado.

Un libro escrito con pura ternura, desde las más avezadas confesiones de una vida capitaneada en el calor de la tierra y la vida. Niños arrojados a la marginalidad, inconformes, pobres e ilusos ante un porvenir que les fue negado. Niños que no merecían la sociedad que les tocó afrontar. Desde un pozo oscuro, solo alumbrado por sus corazones, los capitancitos hacían frente a la vida con solidaridad; no obstante atravesados por una violencia que les hacía convulsionar mientras se daban cuenta que había algo más, en la calle, en la vida dura de la ciudad, que podía cambiarles el destino.

No era una vida fácil. Tenían que liderarse uno al otro. Uno recordando que su papá fue dirigente sindical; otro que tenía talento para el dibujo; ella que tenía la sabiduría de las manos; aquellos que zurcían sus heridas con lágrimas y marcas en toda la piel. Niños que disfrutaban de los pequeños momentos en grupo, en su lenguaje, pero a la vez, padecían el golpe de las luces de una ciudad que se negaba a darles un reflejo distinto.

Es muy difícil encontrar libros que puedan ser elegidos como favoritos entre tantos rastreos en la biblioteca y entre una memoria literaria que se pierde con los años que pasamos leyendo en micros, cafés, pampones y hermosos lugares donde puede uno solazarse en la lectura con cierta soltura. No existe un libro que te marque sin un contexto. Como toda obra de arte, es difícil juzgarla con los ojos de una época que no le corresponde: sin el tiempo, el lugar, el instante en el que fue tomado en tus manos y te cambió la vida para siempre. O no te cambió, sino que simplemente reavivó eso que llamamos presente.

Así siento a mis obras favoritas. Así es como viví la lectura de los “Capitanes de la arena”, casi durmiendo después de las amanecidas saliendo del trabajo, mientras leía cada página, compulsivamente, viajando en la 73, disfrutando de esos mensajes que Jorge Amado nos entregaba para entender mejor a los niños de nuestras ciudades latinoamericanas plomizas y salvajes. Será un honor compartir esta elección con unas manos que, estoy seguro, no solo se llevarán una buena experiencia, sino que tomarán, con todo mi permiso, una buena parte de mí.

Por: Elvis Mori Macedo

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