Cultura

“El Terror del Islam”

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Por: Jesús Miguel Céspedes Aponte

Corría el siglo V y la cristiandad sufría una de sus primeras (y tantas) rupturas: los católicos declararon herejes y excomulgaron a Nestorio y sus seguidores. ¿La razón? Una controversia sobre cómo concebían a la persona de Cristo… Intrincada discusión, sin duda…

Sin embargo, pese a la condena con la que se zanjó, el minoritario cristianismo nestoriano arraigó en algunos países del Oriente Medio, llegando incluso a la mucho más lejana Mongolia. En el siglo XIII ejerció gran influencia en un nieto de Gengis Kan, Hulagu Kan, quien ciertamente era chamanista y simpatizante del budismo, pero no menos cierto es que su madre, su principal esposa y el más cercano de sus amigos, el general Kitbuqa, fueron nestorianos cuyos consejos siempre tuvo en cuenta.

Su hermano Möngke Kan – soberano del Imperio mongol e influenciado también por el nestorianismo – lo envió a conquistar las monarquías musulmanas del Oriente Medio, o aniquilarlas si ofrecían resistencia. Con ayuda de Kitbuqa, cumplió despiadadamente tal misión, arrasando Bagdad y asesinando al califa, es decir, al sucesor y delegado del mismísimo Mahoma. No por gusto Hulagu Kan es recordado como “El terror del islam”.

Poco después invadió Siria, donde los musulmanes se cuidaban de los cruzados, católicos que no tardaron en unirse al chamanista Hulagu Kan, amigo de budistas y nestorianos. Palestina, en parte ocupada también por los cruzados, y Egipto, gobernado por los mamelucos, fueron sus próximos objetivos. La suerte parecía echada.

Pero un hecho inesperado lo cambió todo: su hermano murió y tuvo que abandonar el Oriente Medio con el grueso de su ejército para participar en la elección del nuevo soberano del Imperio mongol, dejando apenas unos cuantos miles de soldados al mando de Kitbuka, a pesar de lo cual le encomendó continuar las conquistas.

Ante el giro de la situación, los cruzados de Palestina prefirieron declararse neutrales, debilitando todavía más a Kitbuqa, quien sufrió ante los mamelucos una decisiva derrota en Ain Yalut, tras la cual fue capturado, decapitado y descuartizado. El Viejo Mundo pudo ver, conmocionado, que los mongoles no eran invencibles.

Hulagu Kan regresó con sed de venganza; mas las cosas se le complicaron bastante cuando su primo Berke Kan, convertido a la fe de Mahoma, se alió con los mamelucos y le hizo la guerra. Peor aún, no pudo concretar una alianza militar con el papa y los monarcas de la Europa católica contra el islam; aunque es muy tentador preguntarse qué habría sucedido si es que hubiese logrado concretarla.

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